“Así pues, ya no sois extraños ni extranjeros, sino que sois conciudadanos de los santos y sois de la familia de Dios…”
— Efesios 2:19
Cuando nos arrepentimos y confesamos a Dios nuestros pecados y nos entregamos de cuerpo, alma y espíritu bautizándose en las aguas, entonces somos separados de este mundo y consagrados para Dios.
Y por ende hacemos parte de la Familia de Dios.
Para formar parte de la Familia de Dios es necesario oír la Palabra de Dios y practicarla.
Lo que garantiza la salvación, no es el vínculo familiar (como lo fue en el caso de Jesús cuando sus hermanos y su madre llegaron a verlo – Lucas 8:19) sino que es alcanzada mediante el vínculo espiritual que es la relación que uno construye con Dios cuando se escucha y se practica Su Palabra.
En este miércoles tendremos la Santa Cena con el Estudio Bíblico “El Poder del Arrepentimiento”
Participe en el Templo de la Fe
📍 Comayagüela, 7ma calle entre 4ta y 5ta avenida.
⏰ A las 3 pm / También 7 am, 10 am, 12 md, 5:30 pm
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