El año de 2026 comenzó, sobre todo, con un llamado a los siervos de Dios.
Esta es una directriz que no proviene de una idea humana. Al contrario, es una orden del Señor Jesús. La “El ID no es una sugerencia, es un mandamiento”, recordando las palabras registradas en los Evangelios de Mateo y Marcos: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”.
El ID: un orden para todos
Al explicar el significado espiritual del ID, verificamos que este llamado no se limita a pastores, misioneros, obreros, siervos o matrimonios enviados a otros países. Al contrario: “Ese ID es para todos”.
En otras palabras, cada cristiano es responsable de proclamar el Evangelio en su propio mundo, dondequiera que se encuentre, ya sea con palabras o con su testimonio diario.
Además, Jesús garantizó su presencia constante para quienes cumplen esta misión. La promesa de estar allí “todos los días” y la protección mencionada en el Evangelio de Marcos revelan que, aunque la misión implica luchas, persecuciones y sacrificios, Dios ofrece asistencia total a quienes deciden ir.
No se puede ganar almas sin salir de la comodidad. Aun así, el ID no es solo un sacrificio, sino también un gran privilegio concedido a sus siervos.
La vigilia del ID marcará este llamado.
Como punto culminante de este propósito, la Vigilia del ID se llevará a cabo el 06 de febrero, a partir de las 11:30 pm, durante toda la noche. La reunión se llevará a cabo en el Templo de la Fe, con orientación específica para cada barrio, región y estado del país.
Además de las revelaciones espirituales relacionadas con el ID, la vigilia incluirá un momento especial enfocado en rescatar a todos aquellos que han estado apartados de la iglesia, tanto actuales como antiguos, que se han alejado de la presencia de Dios. Por lo tanto, la invitación es directa: nadie debe quedar excluido.
Será una noche muy fructífera espiritualmente. Por lo tanto, se espera que el Espíritu Santo traiga profundas directrices para esta nueva etapa.
Un llamado que exige una respuesta.
El llamado sigue siendo el mismo desde los tiempos bíblicos. Sin embargo, en un mundo cada vez más centrado en lo visible, a muchos les resulta difícil obedecer. Por lo tanto, enero, el Mes del ID, surge como un avivamiento para quienes han decidido servir sin reservas.
Finalmente, el recordatorio permanece: el verdadero siervo no solo escucha el mandato del Señor, sino que va.
