“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen…”
— Juan 10:27-30
Lo que permite que Jesús nos conozca es cuando escuchamos Su voz y esto refleja que entre Él y nosotros tenemos una relación más estrecha, más cercana.
Él habla y yo creo.
Él habla y yo obedezco.
Él me reprende, me exhorta y yo acepto.
Él habla y yo me arrepiento.
Él habla y yo abandono el pecado.
Él habla y yo me entrego.
Él habla y yo me bautizo.
“y yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano.”
Lo que mantiene una relación es el hecho de escuchar al otro, y lo mismo acontece con Dios.
Para que no se deteriore nuestra relación con Dios debemos escuchar su voz y obedecerlo.
Las personas que no oyen la voz de Dios, son los que terminan murmurando, reclamando en momentos de dificultad en lugar de confiar.
En lugar de vivir parar murmurar debemos vivir para obedecer a nuestro Dios.
¡Analice lo que ha escuchado y si lo ha practicado!
Pese su vida en la balanza espiritual.
Hemos clamado y con certeza Dios nos ha escuchado para que en nuestra tierra haya sanidad, liberación y reine la bendición de Dios en nuestros hogares y en nuestra nación.
El miércoles buscaremos más de la Presencia de Dios.
⏰ A las 3 de la tarde
También 7 am | 10 am | 12 m | 5:30 pm
📍Comayagüela 7ma calle entre 4ta y 5ta avenida.












