“Yo conozco tus obras, tu fatiga y tu perseverancia, y que no puedes soportar a los malos… Pero tengo esto contra ti: que has dejado tu primer amor.”
— Apocalipsis 2:2-4
Sabio e inteligente es todo aquel que se deja discipular y disciplinar por la Palabra.
Cuando el siervo de Dios está dentro del primer amor, hay pasión por las almas, pureza, humildad, devoción, temor, reverencia, sinceridad; todo esto es el espejo de un amor inicial, el amor de los primeros días que era visto en cada siervo.
Hoy en día otras cosas han sido una prioridad, cuando en el primer amor la prioridad era servir al Padre. Sin importar el título es posible perder el primer amor.
La posición del siervo no le hace inmune a pecar, a desagradar a Dios, a entristecer al Espíritu Santo. Pero, lo que nos hará fuertes para vencer, resistir, huir de las tentaciones es nuestra comunión con Dios.
Examínese para verificar si usted no está abriendo concesiones con lo que antes usted abominaba y ahora se está entregando. Aquello que usted antes lo veía incoherente, hoy existe un decline espiritual.
nunca debemos estimar las cosas del mundo superiores a los espiritual, ya que lo más valioso que tenemos es la salvación del alma.
El Espíritu Santo nos ayuda en nuestras debilidades, más para eso debemos cuidar nuestra comunión con Dios.
Un siervo de Dios no puede permitir que el mundo entre nuevamente en su vida.
No podemos permitir que nos falte la fe para rechazar el mundo y sumergirnos en el Reino de Dios.










