En este mundo hay dos tipos de reino: el de la Luz y el de las Tinieblas.
Toda la humanidad se encuentra bajo la influencia de uno de estos reinos. Fue el propio Señor Jesús quien estableció esa separación al declarar: “Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.” Mt. 6:24
El Reino de la Luz es marcado por la presencia de Dios, por la verdad y por la vida. “Dios es luz, y en Él no hay tiniebla alguna.” 1 Juan 1:5
Aquellos que pertenecen a este Reino son llamados a andar en santidad. La Luz revela, corrige, purifica y conduce a la vida.
Por eso, el llamado bíblico es claro y urgente; abandonar las tinieblas es vivir en la Luz.
📌Siendo así, no se trata de apenas una elección religiosa, sino de una decisión espiritual profunda y continua. Servir al Reino de la Luz y someterse al Señor Jesús Cristo como único Señor, rechazando cualquier forma de de fingimiento. Pues, como el propio Jesús advirtió, ningún puede pertenecer a dos reinos al mismo tiempo.
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