«¿De quién son los ayes? ¿De quién las tristezas? ¿De quién las contiendas? ¿De quién las quejas? ¿De quién las heridas sin causa? ¿De quién los ojos enrojecidos?
De los que se demoran mucho con el vino, de los que van en busca de vinos mezclados.
No mires al vino cuando rojea, cuando resplandece en la copa; entra suavemente,
pero al final como serpiente muerde, y como víbora pica.
Tus ojos verán cosas extrañas, y tu corazón proferirá perversidades». Proverbios 23:29-33
¿De quién son los ayes? ¿De quién?…
Previous ArticleVigilia de Año Nuevo en el Poder de la Oración: Comienza el 2026 fortaleciendo tu fe en el Todopoderoso.
Next Article ¿Usted sabía que el Espíritu Santo tiene celos?
Related Posts
Add A Comment
